Y él, que solo quería acostarse con ella, terminó viéndola dormir y despertandola con un beso.
Acabó yendo a buscarla después de clases y escuchando todos sus problemas.
Le secó todas sus lágrimas y le sacó sus mejores sonrisas.
Él, que únicamente quería tocar su cuerpo
y hacerlo suyo aquella noche, acabó llevándola de la mano por la calle.
Que solo quería algo de una noche y acabó acostumbrándose a su pelo como perro vagabundo.
Pasó de querer comerle la boca, a querer comerse el mundo a su lado.

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